.M. y las emociones

Antes de la Navidad, terminé un curso de IE en el que me apunté sin mucho humor, pero que acabó enganchándome. Como no quiero meterme en nombre técnicos, científicos ni quiero hablar de lo que nos pasa en las neuronas cuando sentimos algo, quiero contaros, a grandes rasgos, algo de lo que aprendí en el curso.

emociones

Emociones en el teatro

Las emociones son temporales, los estados de ánimo permanentes. Una persona feliz, llora en días determinados. Una persona deprimida, se ríe cuando le cuentan un chiste. Las emociones las sentimos y las vivimos, además de cada uno a nuestra manera, en todos los minutos del día. Son cambiantes y contagiosas, llegando a acumular al final del día un sin fin de emociones que la mayoría ni siquiera sabemos ponerles nombres. Tenemos que tener constancia de todas, pensar y saber por qué las sentimos (o no sentimos) y saber analizarlas para a fin de cuentas, ir cerrando las emociones y dejando sitio para otras nuevas.

Las emociones no son ni buenas ni malas, son útiles y en cada momento, nos aportan información muy valiosa.  Es posible, que en una situación determinada, una emoción no sea útil o funcional en un contexto; pero en otro, esa misma emoción y la manifestación de la misma sea la más funcional y adecuada. De lo que se trata es de tener una amplia gama de emociones para poder utilizar la adecuada en cada momento. A fin de cuentas, el primer paso es identificar qué nos pasa. Después aceptarlo y finalmente buscar la mejor alternativa.

Expresamos también con el cuerpo. En cuanto a ésto voy a ser egoísta y no os voy a contar nada. El que quiera saber, que busque, que lea o que participe en cursos formativos de IE. Me encanta haber aprendido cómo reconocer a la gente, conocer el lenguaje del cuerpo para ver que es lo que sienten en ese momento… y lo que más me gusta es una situación cotidiana de todos los días:

– Hola, ¿Qué tal?

– ¡Genial! Estoy muy feliz por ésto, y por aquello…

– (Pensamientos de .M.): si ya, tienes un cabreo que no puedes con él… aunque igual tú aún no lo sabes.

La falta de información, también es información. Había días en los que las tareas propuestas para hacer en casa no quería hacerlas o siempre las posponía. Que en ejercicios de clase se me aceleraba el corazón, otros en los que empezaba a temblar y a pensar qué iba a hacer cuando saliera; o el no querer enfrentarte a una dificultad… De todas esas situaciones se saca información también. ¡Esos momentos son los que más información nos dan! Como ya dije las emociones no son ni buenas ni malas. Hay que sentirlas todas. Y saber sentirlas. Antes o después acaban saliendo bien de forma verbal (cuando pagas un enfado con alguien, cuando no quieres hablar durante días, cuando te da un ataque de risa en el bus o lloras haciendo la compra sin saber por qué) o de forma corporal: Si no somos personas propensas al enfado o no nos movemos bien en ambientes de stréss o de agobio, en el momento que tengamos que vivir una situación en un entorno distinto nos daremos cuenta porque o nos duele la espalda (debido a que la postura del cuerpo también cambia, pero ésto no os lo cuento), o nos duele la cabeza o la mandíbula, o… y lo mismo al revés. Si somos personas super activas que no nos permitimos un momento de descanso y que para atrás no vamos ni para coger impulso, llegará un momento en que estando en una tumbona en la playa no sepas como ponerte y te pinche el culo.

Hay que tener mucho cuidado con el lenguaje. Al principio del curso yo a ésto no le daba importancia. Para mí personalmente, no es/era influyente que me dijeran “mas fea” o “menos guapa”, o “peor” en lugar de “menos bueno”. Pero con el paso de los días y con el cuidado en corregirlo en mi día a día me he sorprendido de lo que cambia la vida. Si mi discurso está plagado de problemas, de quejas, de palabras negativas, de deberes, de obligaciones, etc… yo viviré la vida como un problema, como una queja, y desde un estado emocional negativo. Por lo tanto, cuando filtre, lo haré en función de estos patrones.  Todo está conectado, cuerpo, emoción y lenguaje. Si mi lenguaje está en este rango, las emociones a las que les voy a dar entrada y me voy a permitir experimentar son las que se adecuan a ese lenguaje, y lo viviré desde la gravedad. (La neurociencia ha comprobado la relación que existe en este tema… pero eso ya no sería otra entrada, sino otro blog).

El lenguaje del cuerpo

El lenguaje del cuerpo

Utilizar dificultad, situación, inconveniente… no tiene el mismo impacto a nivel neurológico ni fisiológico que utilizar la palabra problema. Si llamo problema a aquellas cosas que son inconvenientes, es posible que al largo de mi vida, del día o de la semana, tenga muchos problemas y ante tantos, se genere la respuesta habitual, el bloqueo que significa no hacer nada y entonces, entramos en un círculo vicioso.

Tienes que hacer siempre lo que consideres oportuno. A fin de cuentas, viene a significar que seas siempre tú. Si ese e-mail no quieres mandarlo ahora; si ella llamada quieres hacerla; si algo en tu interior te dice que hagas algo, que no lo pienses más, que lo abandones… es por algo. Muchas veces hay que dejarse llevar por todo esto. Nosotros nos caracterizamos por dejarnos influir por los demás, por algo que no “debemos hacer”, “porque no”. Muchas veces echamos la culpa a los demás cuando somos nosotros mismos los que no nos dejamos llevar por las emociones bien entendidas y los que nos ponemos límites.

Estoy segura de que se me escapan muchas cosas importantes. Que más de uno estará tirándose de los pelos por las cosas que digo (no he querido usar palabras mas técnicas, como programación neurolingüística o autoconciencia porque he querido hacer una lectura mas amena) por los ejemplos tan básicos que pongo o que incluso no estén de acuerdo. Pero deseaba escribir esta entrada porque creo que nunca es tarde para aprender a encauzar una vida que si queremos cambiarla, debemos empezar por conocer lo que nos pasa a nosotros. A fin de cuentas, a mi me gustaría poder aplicar todos estos conocimientos con un grupo de personas y se que lo primero es vivirlo en mis carnes y aprender de ello.

Por cierto: Existen muchos libros, ontológicos, entendidos del asunto… Si os interesa, lo mismo que puedo intentar responderos preguntas os puedo pasar títulos de libros la mar de interesantes.

¿Qué es una emoción? ¿Cuántas emociones existen? ¿Cuándo empezamos a sentir? ¿Se puede conseguir no tener emociones? ¿Cómo nos podemos desprender de una emoción? ¿Qué resultado tendrías con una nueva emoción? ¿Qué te está impidiendo modificar esa emoción que quieres, qué beneficio tiene el seguir manteniéndola?

En la próxima entrada contaré qué cosas fui cambiando yo y mi experiencia con la identificación de las emociones personales. Si queréis claro. Y si vuestras emociones os lo piden.

.M.

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4 comentarios en “.M. y las emociones

  1. Jenise Preisach dijo:

    Si estudias PNL puedes aprender a gestionar tus emociones.
    Ten encuenta que la PNL nos ayuda a relacionar lo que hayas aprendido durante tu vida, con tus emociones y con lo que piensas.

    Con lo que aprendiendo PNL aprendes a relacionarlo todo y a gestionarlo adecuadamente para conseguir los objetivos que pudieras tener.

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