Los japoneses saben a la aldea

La aldea es una casita granate a la que llegas por una carretera que no todo el mundo encuentra. Tiene una verja gris y una palmera enorme, que se ve desde todos los puntos del pueblo. Tiene pozo, chimenea y de vez en cuando, una barbacoa.

A la terraza de la casa de la aldea no nos dejan subir, pero cuando podemos, desde allí vemos todo el huerto. Echamos de menos ver al abuelo sachando en busca de las patatas y a los pollitos del feirón corriendo finca abajo. Pero aún podemos ver todos los árboles: el cerezo que tantas indigestiones nos dio (no comáis cerezas sentados en la rama y menos si están calientes) el árbol del King Kon que te lanza manzanas cuando menos te lo esperas, el membrillo que nadie recuerde que de membrillos; El melocotonero, el peral… y el japonés.

Los japoneses saben a limonadas, a carne empanada y a bizcochos de anís. Saben a las algas de Gandarío, siestas en la colchoneta y a secar el pelo al sol. Saben a Aután hasta en las cejas y al biberón de aguardiente. Hasta saben al pitido de la furgoneta del pan.

Los japoneses saben a tantas cosas, que de vez en cuando cuando los comes en casa, hasta parece que las oyes.

Los japoneses de la aldea

Los japoneses de la aldea

Y a ti, ¿Qué te gusta comer para oír cosas?

.M.

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7 comentarios en “Los japoneses saben a la aldea

  1. Emma dijo:

    ¡Galletas María Fontaneda! Son muy simples, casi diría que son aburridas. Siempre me quejaba cuando mi madre las traía y no quedaba otra alternativa para desayunar. Pero ahora… ¡¡Las echo tanto de menos!! Saben a mi casa 🙂

  2. lu dijo:

    Yo lo tengo clarísimo…
    La tortilla de Paco!! Acompañada de un buen pan de pueblo y una fría cerveza,o dos. La tortilla es paciencia en su preparación, agonía en el paladar y babitas cuando en la cocina ya huele a manjar: el choricito picante,la cebolla,jamón serrano. Ya se adivina la fiesta!

    Y como no, el postre entre todos los postres. Las orejas de carnaval de tu abuela. Si. Esas que no como desde hace 10 años por lo menos ,pero que todavía huelo. La mezcla de la masa,los golpes sobre la encimera,el reposo en la nevera,aceite caliente y el flop flop cuando la masa empieza a freirse y esparcir el olor a anis… mmmm. La montaña de orejas en la bandeja de metal y lluvia de azucar que despues ya nos encargamos de vaciar… no vaya a ser que engordemos más de la cuenta.

              OLORES QUE ALIMENTAN

  3. marta mamá dijo:

    Y el olor de las sardinas en San Juan? Sobre todo las noches despejadas en donde la luna llena es testigo del año nuevo celta. Pan de millo, la sardina bien salada y recién salida de la brasa, un mencía y los dedos para comer!! Quién necesita más?
    También despierta mis sentidos el olor del romero, orégano, tomillo… hierbas de la Provenza que servían de acompañamiento a las ensaladas, pizzas, pasta y otras comidas en Montpellier. Algunas veces se come más por los ojos y otras por la nariz!
    En fin, a lo mejor con todo ésto lo que en realidad echamos de menos es la juventud… 🙂

  4. virpi dijo:

    Y las patatas fritas de Bonilla con una cerveza estrella de Galicia……Crujidos y umh!!!
    Y en invierno un buen lacón con grelos, “chorizo en pan”, vino tinto, compañía agradable, risas, chistes, canciones: Que bien huele!!!
    Y en verano pulpo auténtico, de pulpeira, con picante y buen aceite y moja que te moja!!!
    Olores y sabores que alimentan y te hacen recordar, pero si hablamos de mesa tan importante es lo que hay en ella como los que se sientan alrededor de ella.

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